📚 Serie Completa sobre Salomón:
- Parte 1: El Salomón Bíblico
- Parte 2: El Salomón Mágico (estás aquí)
- Parte 3: La caída
- El Testamento de Salomón
- Los 72 Demonios del Testamento
Mientras que el Salomón bíblico es recordado por su sabiduría y su papel como constructor del Templo, existe otra faceta de su figura que trascendió las Escrituras y se adentró en el mundo del ocultismo y la magia. En la tradición hermética, Salomón no solo fue un rey sabio, sino también un poderoso mago capaz de controlar demonios, invocar ángeles y acceder a conocimientos ocultos. Esta transformación del Salomón histórico en un maestro de las artes mágicas ocurrió a través de siglos de leyendas, textos apócrifos y grimorios medievales.
El Anillo de Salomón
Una de las leyendas más célebres en la tradición mágica de Salomón es la del Anillo de Salomón, también conocido como el Sello de Salomón. Según esta tradición, Dios le otorgó a Salomón un anillo mágico grabado con un símbolo poderoso (a menudo representado como una estrella de seis puntas o un pentáculo) que le permitía someter a los demonios, obligarlos a revelar secretos y forzarlos a trabajar en la construcción del Templo de Jerusalén.
La leyenda afirma que con este anillo, Salomón podía convocar a los espíritus más poderosos del inframundo, interrogarlos y encarcelarlos en vasijas de bronce selladas. Esta historia se encuentra en el Testamento de Salomón, un texto apócrifo del siglo I o III d.C., donde Salomón describe cómo sometió a numerosos demonios para que le ayudaran en la construcción del Templo.
El Anillo de Salomón se convirtió en un símbolo del poder mágico y la autoridad espiritual en la tradición esotérica. En muchas representaciones medievales, el anillo lleva inscrito el Tetragramaton (el nombre sagrado de Dios en hebreo: YHWH), que otorgaba al portador el poder de comandar fuerzas sobrenaturales.
Las Clavicþlas de Salomón
El grimorio más influyente atribuido a Salomón es Las Clavicþlas de Salomón (o Clavicula Salomonis), un texto de magia ritual que data del siglo XIV o XV, aunque algunos afirman que sus orígenes son mucho más antiguos. Este grimorio contiene instrucciones detalladas sobre cómo invocar y controlar espíritus, realizar rituales mágicos, crear talismanes y pentáculos, y realizar conjuros para diferentes propósitos.
El libro está dividido en dos partes principales. La primera describe los rituales necesarios para preparar al mago, incluyendo purificaciones, ayunos, oraciones y la creación de instrumentos mágicos como varitas, espadas y círculos de protección. La segunda parte contiene una amplia colección de conjuros y sellos para invocar espíritus específicos y obtener su ayuda en diversos asuntos, desde la búsqueda de tesoros hasta la obtención de conocimientos ocultos.
Aunque la autoría de Salomón es ficticia (el grimorio fue escrito siglos después de su muerte), la atribución al rey sabio le otorgaba autoridad y legitimidad. En la Edad Media, era común que los textos mágicos se atribuyeran a figuras bíblicas o antiguas para darles mayor peso espiritual.
El Ars Goetia y los 72 Demonios
Otra obra fundamental en la tradición salomónica es el Ars Goetia, la primera parte del grimorio conocido como Lemegeton o La Menor Clave de Salomón. Este texto, compilado en el siglo XVII, describe los 72 demonios que Salomón supuestamente encerró en una vasija de bronce y selló con su anillo mágico.
Cada demonio es descrito con gran detalle: su nombre, su rango en la jerarquía infernal, sus poderes, su apariencia y el sello que debe usarse para invocarlo. Los demonios del Ars Goetia no son necesariamente malvados; algunos son descritos como maestros de las artes, las ciencias o la filosofía, y pueden otorgar conocimientos valiosos si son correctamente convocados y controlados.
Esta visión de los demonios como entidades que pueden ser sometidas y utilizadas para fines mágicos refleja una concepción típicamente medieval de la magia, donde el poder divino y el conocimiento secreto permitían al mago dominar las fuerzas ocultas del universo.
Salomón en la Tradición Islámica
El Islam también reconoce a Salomón (Sulaymān en árabe) como un profeta y rey dotado de poderes extraordinarios. En el Corán, se le describe como un hombre justo que tenía dominio sobre los vientos, los animales y los genios (djinn). Una de las historias más conocidas es la del encuentro de Salomón con la Reina de Saba, donde demuestra su sabiduría y su poder sobre los genios al transportar el trono de la reina instantáneamente a Jerusalén.
En la tradición islámica, Salomón no es visto como un mago en el sentido negativo, sino como un profeta que utilizaba su poder divino para cumplir la voluntad de Dios. Los textos islámicos rechazan cualquier noción de que Salomón practicara magia ilícita o que cayera en la idolatría, a diferencia de la narrativa bíblica de su caída.
Salomón en el Renacimiento y la Masonería
Durante el Renacimiento, el interés por la magia y el hermetismo revivió con fuerza en Europa. Los grimorios atribuidos a Salomón fueron ampliamente leídos y copiados, influyendo en figuras como Heinrich Cornelius Agrippa, John Dee y otros magos y alquimistas de la época. Salomón se convirtió en el arquetipo del mago sabio que utiliza el conocimiento oculto para fines nobles.
En la masonería, el Templo de Salomón es un símbolo central, y aunque la orden no se dedica a la magia ritual, la figura de Salomón como maestro constructor y portador de sabiduría divina sigue siendo fundamental en la alegoría masónica. El Templo representa el trabajo interior del masón en su búsqueda de perfección espiritual.
Conclusión
El Salomón mágico es una figura compleja que trasciende la historia bíblica para convertirse en un icono del esoterismo occidental. Su supuesto dominio sobre los demonios, su anillo mágico y sus grimorios han fascinado a generaciones de magos, ocultistas y estudiosos del hermetismo. Aunque estas leyendas son en gran parte fruto de la imaginación medieval, reflejan la admiración y el respeto que Salomón ha inspirado a lo largo de los siglos.
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