ee

Salomón Parte 1: El Salomón Bíblico

Escrito por:
La RedacciónThis "arrow shaped" link takes you to the full blog post so you can read it.

Salomón Parte 1: El Salomón Bíblico

Escrito por:
La RedacciónThis "arrow shaped" link takes you to the full blog post so you can read it.

Salomón Parte 1: El Salomón Bíblico

Escrito por:
La Redacción

Salomón Parte 1: El Salomón Bíblico

La figura del rey Salomón, hijo de David y monarca de Israel, ocupa un lugar singular en la historia religiosa y esotérica de Occidente. Conocido en la Biblia por su sabiduría excepcional, su riqueza y su papel en la construcción del Primer Templo de Jerusalén, Salomón trascendió pronto el ámbito estrictamente bíblico para convertirse en un arquetipo del sabio-magistrado, aquel que gobierna tanto el mundo visible como el invisible.

En la tradición esotérica —y muy especialmente en la masonería simbólica— Salomón no es solo un rey histórico, sino un guía iniciático y mediador de lo sagrado, depositario de un conocimiento que enlaza la sabiduría divina con las artes ocultas. Esta transformación de rey en mago no surge de la nada, sino que se apoya en textos antiguos, tradiciones judías, cristianas y del mundo griego antiguo, y en una literatura mágica que se desarrolló durante siglos.

La sabiduría sobrenatural de Salomón

La Biblia hebrea presenta a Salomón como el paradigma del rey sabio, depositario de un conocimiento concedido directamente por Dios. En el Primer Libro de los Reyes, se afirma que el Señor le otorgó “un corazón sabio y entendido, tanto que no ha habido antes de ti otro como tú, ni después de ti se levantará otro como tú” (1 Reyes 3:12). Esta sabiduría se manifiesta no solo en el gobierno y en el juicio —como ilustra el célebre episodio de las dos mujeres y el niño—, sino también en un conocimiento amplio y sistemático de la creación.

El mismo texto bíblico subraya que Salomón habló “de los árboles, desde el cedro del Líbano hasta el hisopo que nace en la pared; asimismo disertó sobre los animales, las aves, los reptiles y los peces” (1 Reyes 4:33). Este pasaje será fundamental para que la tradición posterior lo considere poseedor de un saber que roza lo sobrenatural, capaz de abarcar tanto el orden natural como el invisible.

Proverbios: la sabiduría como ley moral

El Libro de los Proverbios es atribuido en gran parte a Salomón y lo presenta como maestro de una sabiduría práctica y moral, destinada a ordenar la vida humana conforme a la justicia divina. “Los proverbios de Salomón, hijo de David, rey de Israel” (Proverbios 1:1) establecen desde el inicio la autoridad del monarca como fuente de enseñanza.

En este libro, la sabiduría (ḥokmah) aparece como un principio interior que orienta la conducta y armoniza al ser humano con el orden querido por Dios. “El principio de la sabiduría es el temor de YHWH” (Proverbios 1:7) y, más adelante, se afirma que “por mí reinan los reyes, y los gobernantes decretan justicia” (Proverbios 8:15), poniendo en boca de la Sabiduría misma su función como fundamento del gobierno justo.

De especial relevancia es el pasaje donde la Sabiduría se presenta como anterior y colaboradora en la creación: “YHWH me poseía en el principio de su camino, antes de sus obras antiguas… cuando establecía los cielos, allí estaba yo” (Proverbios 8:22–27). Este texto será clave para interpretar la sabiduría salomónica no solo como virtud ética, sino como principio cósmico, mediador entre lo divino y lo creado.

Así, la sabiduría en Proverbios no es mera especulación intelectual, sino ley interior y arquitectónica, principio ordenador del comportamiento humano y reflejo del orden del universo. Este aspecto será esencial para que, siglos después, Salomón sea visto no solo como mago o exorcista legendario, sino como auténtico legislador del orden moral y cósmico.

Eclesiastés: la sombra de la vanidad

El Eclesiastés, atribuido tradicionalmente a Salomón mediante la figura literaria del Qohelet —el “Predicador”, voz sapiencial que habla como hijo de David y rey en Jerusalén—, introduce una dimensión más oscura y reflexiva: la del sabio que, habiéndolo conocido todo, pone en evidencia la vanidad de las cosas del mundo. “Vanidad de vanidades, todo es vanidad” (Eclesiastés 1:2) resume el tono de una obra marcada por el desencanto y la conciencia del límite humano.

Esta tensión entre sabiduría suprema y desengaño existencial será clave en la construcción de la leyenda salomónica, especialmente en los relatos que describen su caída final.

Cantar de los Cantares: el saber velado por el símbolo

Otro texto atribuido a Salomón es el Cantar de los Cantares, tradicionalmente interpretado como poesía amorosa, pero también —en la interpretación judía y cristiana— como un escrito profundamente simbólico. Su lenguaje velado y alegórico abrió la puerta a lecturas místicas que influyeron tanto en la Cábala —especialmente en la interpretación del amor como unión entre lo divino y lo humano— como en corrientes esotéricas posteriores, tales como el hermetismo cristiano del Renacimiento y la mística alquímica medieval, donde el texto fue leído como alegoría de la unión espiritual y de la transmutación interior.

La atribución de este libro refuerza la imagen de Salomón como autor de un saber que se expresa mediante símbolos y veladuras, rasgo común a toda literatura propia de los caminos de iniciación.

Tradición no incluida en el canon bíblico y literatura atribuida de forma tradicional a un autor antiguo

Más allá del canon bíblico, la figura de Salomón se expande en la literatura apócrifa y pseudepigráfica. Textos como el Testamento de Salomón —aunque no pertenece a los evangelios apócrifos en sentido estricto— forman parte de ese amplio corpus de escritos no canónicos que floreció en los primeros siglos de nuestra era.

Si bien los evangelios apócrifos no atribuyen directamente dichos o acciones a Salomón, el cristianismo primitivo heredó y reinterpretó su figura como símbolo del sabio antiguo cuya autoridad se proyecta sobre la demonología, el exorcismo y el conocimiento de los espíritus. De este modo, Salomón se convierte en un puente entre la revelación del Antiguo Testamento, es decir, los textos bíblicos hebreos y las corrientes esotéricas que circularon en los márgenes del cristianismo primitivo.

Esta pluralidad de fuentes —canónicas y no canónicas— explica por qué Salomón no es solo un personaje bíblico, sino un auténtico eje de convergencia entre sabiduría, simbolismo y poder espiritual, base indispensable para el desarrollo posterior de la tradición salomónica.

Esta es la primera parte de un tríptico sobre el Rey Salomón. Para continuar, ve a Salomón Parte 2: El Salomón Mágico.