Este artículo expande sobre un artículo anterior que describe El Testamento de Salomón y que sirve como introducción a éste artículo. Si no lo has leído ya, recomendamos que empieces por allí y luego vuelvas.
El catálogo demonológico del Testamento de Salomón
Uno de los rasgos más llamativos del Testamento de Salomón es su extenso catálogo demonológico. El texto no presenta a los demonios como males abstractos, sino como fuerzas nombradas y clasificadas, cada una con ámbitos de influencia específicos, afecciones concretas, asociaciones astrológicas y límites definidos. A continuación se ofrece una síntesis, reduciendo cada entidad a su función esencial tal como aparece en el texto.
- Ornias — Comandante demoníaco asociado a Acuario, drenador de la vitalidad y símbolo del deseo parasitario.
- Beelzebul — Príncipe de los demonios, encarnación de la tiranía, la falsa adoración y la rebelión cósmica.
- Onoskelis — Demonio lunar que seduce y destruye a los hombres mediante el deseo ilícito.
- Asmodeo — Destructor del matrimonio y de la armonía conyugal, ligado a la pasión desordenada.
- Tephras — Espíritu de cenizas y vientos, portador de destrucción y de saber médico oculto.
- Engaño — Fuerza colectiva que difunde falsas creencias y herejías.
- Discordia — Incitador del conflicto, la violencia y la guerra.
- Batalla (Klothod) — Causa de la disgregación social y de la hostilidad mutua.
- Celos — Destructor de familias y comunidades mediante la envidia.
- Poder — Elevador de tiranos y motor de la rebelión contra el orden legítimo.
- Error — Conductor hacia la impiedad y las prácticas prohibidas.
- El Peor — Intensificación extrema del desorden existente.
- Envidia — Espíritu ígneo sin cabeza que consume a través del deseo posesivo.
- Vara (Rabdos) — Antiguo mago caído que una vez manipuló fuerzas cósmicas.
- Portador del León (Rath) — Fuerza sigilosa que debilita a los enfermos para facilitar la posesión.
- Caltropo (Tribolaios) — Entidad dracónica causante de enfermedades congénitas y epilepsia.
- Obizut — Demonio infantil asociado a los peligros del parto, identificado a menudo con Lilith.
- Pterodrakon — Dragón alado vinculado a uniones eróticas destructivas.
- Enêpsigos — Demonio lunar de triple forma, asociado al destino y la profecía.
- Kunospaston — Demonio marino causante de naufragios y ahogamientos.
- Ochikon — Espíritu de cementerio que encarna la muerte, la lujuria y la corrupción.
- Ruax — Decano astral que provoca embotamiento mental.
- Barsafael — Decano asociado a migrañas y dolores de cabeza.
- Arôtosael — Decano que daña la vista y los ojos.
- Iudal — Decano causante de sordera y obstrucción del oído.
- Sphendonaêl — Decano ligado a tumores y enfermedades glandulares.
- Sphandôr — Decano que debilita el cuello y el sistema nervioso.
- Belbel — Decano que distorsiona el juicio y las emociones.
- Kurtaêl — Decano que provoca dolores intestinales.
- Metathiax — Decano asociado al dolor renal.
- Katanikotaêl — Espíritu generador de discordia en el hogar.
- Saphathoraêl — Decano causante de división y tropiezos.
- Bobêl — Decano vinculado a trastornos nerviosos.
- Kumeatêl — Decano que induce letargo y escalofríos.
- Roêlêd — Decano portador de frío y dolor digestivo.
- Atrax — Decano de fiebres incurables.
- Ieropaêl — Espíritu que causa convulsiones en viajeros y bañistas.
- Buldumêch — Destructor del matrimonio y de la armonía doméstica.
- Naôth — Espíritu que aflige las articulaciones y las rodillas.
- Marderô — Portador de fiebres incurables.
- Alath — Afeccionador respiratorio infantil.
- Nefthada — Decano causante de enfermedades renales.
- Akton — Decano asociado al dolor muscular.
- Anatreth — Decano de fiebres internas y ardor visceral.
- Enenuth — Decano que roba la razón y altera el carácter.
- Phêth — Decano de enfermedades consumptivas y hemorragias.
- Harpax — Decano que provoca insomnio.
- Anostêr — Decano vinculado a trastornos uterinos y de vejiga.
- Alleborith — Decano silencioso conocido solo por su remedio.
- Hêphêsikireth — Decano de enfermedades persistentes.
- Ichthion — Decano causante de parálisis.
- Agchoniôn — Espíritu que acecha entre infantes y precipicios.
- Autothith — Decano que provoca rencores y disputas.
- Phthenoth — Espíritu del mal de ojo.
- Bianakith — Decano de la corrupción corporal y la ruina.
- Ephippas — Demonio primordial del viento, capaz de devastación cósmica.
- Abezithibod — Demonio del Mar Rojo asociado al endurecimiento del corazón del Faraón.
- Moloch, Raphan, Baal — Dioses extranjeros mencionados como objetos de adoración ilícita en la caída de Salomón.
Para los lectores más escépticos o alejados de una lectura esotérica, este catálogo puede entenderse también como una gran alegoría simbólica, en la que los demonios personifican la enfermedad, la descomposición social, la tiranía política y el desorden interior. Desde esta óptica, el texto no describiría entidades literales, sino una cartografía moral y psicológica de los males que aquejan al ser humano y a la comunidad. Incluso bajo esta interpretación, la tesis central permanece intacta: el caos puede ser nombrado, delimitado y contenido de forma temporal, pero nunca dominado sin fidelidad a la fuente —divina o principial— de la autoridad.
Fuentes seleccionadas
- McCown, C. C., The Testament of Solomon. Leipzig, 1922.
- Charlesworth, J. H. (ed.), The Old Testament Pseudepigrapha, Vol. 1. Yale University Press, 1983.
- Flavio Josefo, Antigüedades judías, Libro VIII.
- Betz, H. D. (ed.), The Greek Magical Papyri in Translation. University of Chicago Press, 1992.
- Davies, O., Grimoires: A History of Magic Books. Oxford University Press, 2009.

