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El Concilio de Calcedonia
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El Concilio de Calcedonia

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La Redacción

El Concilio de Calcedonia del año 451 d.C. fue el cuarto concilio ecuménico de la historia cristiana, convocado por el emperador Marciano y la emperatriz Pulqueria para resolver la controversia monofisita, una disputa teológica que amenazaba con dividir a la Iglesia sobre la naturaleza de Cristo.

Este concilio no solo definió la ortodoxia cristológica de manera definitiva con la célebre fórmula calcedoniana, sino que también provocó el primer gran cisma en la cristiandad, separando a las iglesias ortodoxas orientales de la Iglesia católica y ortodoxa.

Contexto histórico: El ascenso del monofisismo

Después de el Concilio de Éfeso del 431, que había condenado el nestorianismo y afirmado que Cristo es una sola persona con dos naturalezas, surgieron nuevas disputas sobre cómo entender esta unión.

El monje Eutiques, archimandrita de un monasterio en Constantinopla, enseñaba que después de la Encarnación, Cristo tenía solo una naturaleza (monofisismo, del griego mono = uno y physis = naturaleza). Según Eutiques, la naturaleza humana de Cristo fue absorbida por la divina, de modo que Cristo ya no era verdaderamente humano.

Esta enseñanza fue vista como herética por los defensores de la ortodoxia, especialmente por el papa León I, quien escribió el famoso Tomo a Flavio, una carta teológica que defendía que Cristo posee dos naturalezas completas, divina y humana, unidas en una sola persona sin confusión ni cambio.

El conflicto se intensificó cuando el patriarca Dioscóro de Alejandría, sucesor de Cirilo, convocó un concilio en Éfeso en el 449, conocido despectivamente como el "Latrocinio de Éfeso", donde se absolvió a Eutiques y se condenó a los defensores de las dos naturalezas. Este concilio fue rechazado por Roma y gran parte de la Iglesia.

El desarrollo del concilio

En octubre del 451, alrededor de 600 obispos se reunieron en Calcedonia (cerca de Constantinopla, actual Turquía), convirtiéndose en el concilio más grande de la antigüedad.

El concilio estuvo presidido por representantes del papa León I, y el Tomo a Flavio fue leído y aclamado por los participantes. Después de intensas discusiones, el concilio promulgó la Definición de Calcedonia, que se convirtió en la formulación cristológica ortodoxa por excelencia.

La fórmula calcedoniana

La Definición de Calcedonia afirma que Cristo es:

"Reconocido en dos naturalezas, sin confusión, sin cambio, sin división, sin separación; de ninguna manera se suprime la diferencia de naturalezas a causa de la unión, sino que queda salvaguardada la propiedad de cada naturaleza, que concurren en una sola persona e hipóstasis."

Esta fórmula estableció cuatro principios fundamentales:

1. Sin confusión: Las naturalezas divina y humana no se mezclan ni fusionan.
2. Sin cambio: Ninguna de las dos naturalezas se transforma en la otra.
3. Sin división: Las dos naturalezas no están separadas.
4. Sin separación: Las dos naturalezas permanecen unidas en Cristo.

Estos cuatro adverbios negativos ("sin confusión, sin cambio, sin división, sin separación") se convirtieron en la piedra angular de la cristología ortodoxa.

Consecuencias del Concilio de Calcedonia

El Concilio de Calcedonia resolvió la controversia monofisita para la Iglesia católica y ortodoxa, pero tuvo consecuencias dramáticas para la unidad cristiana.

Muchas iglesias orientales, especialmente en Egipto, Siria, Armenia y Etiopía, rechazaron las definiciones de Calcedonia, alegando que la fórmula "dos naturalezas" contradecía la enseñanza de Cirilo de Alejandría sobre la "unión hipostática". Estas iglesias se separaron de la Iglesia imperial y formaron las Iglesias ortodoxas orientales (no confundir con la Iglesia ortodoxa oriental, que acepta Calcedonia).

Las principales iglesias no calcedonianas son:
• La Iglesia Copta Ortodoxa (Egipto)
• La Iglesia Ortodoxa Siria
• La Iglesia Apostólica Armenia
• La Iglesia Ortodoxa Etíope
• La Iglesia Ortodoxa India (Malankara)

Este cisma perdura hasta el día de hoy, aunque en los últimos años ha habido diálogos ecuménicos que han logrado acuerdos doctrinales parciales.

La cuestión del canon 28

El concilio también promulgó un controvertido canon 28, que elevó a Constantinopla al mismo nivel de autoridad que Roma, otorgándole jurisdicción sobre las iglesias de Asia Menor, Tracia y el Ponto.

El papa León I rechazó este canon, argumentando que la primacía de Roma era de origen apostólico y no podía ser alterada por un concilio. Esta disputa sentó las bases para futuros conflictos entre Roma y Constantinopla que culminarían en el Gran Cisma de 1054.

Legado del Concilio de Calcedonia

El Concilio de Calcedonia es considerado uno de los más importantes de la historia cristiana. Su definición cristológica se convirtió en el estándar ortodoxo para la Iglesia católica, las iglesias ortodoxas orientales y la mayoría de las denominaciones protestantes.

Sin embargo, el concilio también marcó el inicio de la fragmentación de la cristiandad, con la separación de las iglesias no calcedonianas que persiste hasta hoy.

Desde una perspectiva esotérica, Calcedonia representó un momento de consolidación doctrinal que excluyó interpretaciones místicas alternativas sobre la naturaleza de Cristo. Algunas corrientes gnósticas que veían a Cristo como un ser puramente espiritual fueron definitivamente marginadas por la fórmula calcedoniana, que insistía en la realidad de su humanidad.