Cuando la masonería inventó al Maestro: el nacimiento del tercer grado
Existe una idea muy extendida (tanto dentro como fuera de la Orden) según la cual los tres grados simbólicos han estado presentes desde siempre, como si la masonería hubiera nacido ya completa y cerrada en su forma actual. La historia, sin embargo, es más interesante y más reveladora: el grado de Maestro Masón es una innovación relativamente tardía, fruto de una evolución ritual, simbólica y pedagógica concreta.
Comprender cómo y por qué surge el tercer grado no debilita la masonería. Al contrario, la vuelve más inteligible, más humana y más fiel a su naturaleza iniciática.
Una masonería de dos grados
Las fuentes más antiguas de la masonería especulativa (finales del siglo XVII y comienzos del XVIII) muestran un sistema mucho más simple que el actual. Las logias trabajaban con dos grados:
- Aprendiz (Entered Apprentice)
- Compañero (Fellow Craft)
Estos dos grados no solo estructuraban la iniciación, sino que contenían ya elementos simbólicos, juramentos y catecismos relativamente elaborados. No existía aún un grado separado de Maestro tal como hoy lo entendemos; el único "Maestro" de la logia era el Venerable Maestro, entendido como cargo u oficio, no como grado iniciático universal.
Rituales que hoy nos resultarían extraños
Uno de los datos más llamativos para el lector contemporáneo es que algunos contenidos que hoy asociamos al primer grado estaban originalmente en el segundo, y viceversa. Los rituales no estaban fijados, ni estandarizados, ni claramente jerarquizados.
Los catecismos masónicos tempranos (como los llamados exposures británicos) muestran que la progresión ritual era fluida, y que la distinción entre Aprendiz y Compañero no siempre coincidía con la actual. La masonería estaba todavía buscando su forma.
La aparición del tercer grado
Es en las décadas de 1720 y 1730 cuando aparece, de manera progresiva, un tercer grado diferenciado. Las evidencias documentales apuntan a que este grado no surge de golpe, sino por acumulación y reorganización de materiales simbólicos previos.
Textos como Masonry Dissected (1730), de Samuel Prichard, muestran ya claramente la existencia de tres grados, con un tercer momento ritual distinto y reconocido. Este nuevo grado introduce una profundidad simbólica que responde a una necesidad pedagógica: dar un cierre iniciático al proceso.
¿Por qué fue necesario un tercer grado?
Desde el punto de vista histórico, el surgimiento del grado de Maestro responde a varias razones convergentes:
- La masonería especulativa se estaba expandiendo rápidamente y necesitaba estructurar mejor la progresión iniciática.
- El pensamiento ilustrado y pre-romántico demandaba relatos simbólicos más complejos.
- Las logias buscaban un grado que no solo enseñara, sino que transformara.
El tercer grado no añade información técnica. Añade sentido.
Una innovación profundamente masónica
Lejos de ser una traición a la tradición, la creación del grado de Maestro es un ejemplo claro de cómo la masonería innova sin romper, reorganiza sin negar, y crea continuidad a partir del cambio. Para quienes sostienen que la Orden no debe innovar jamás, este hecho histórico resulta incómodo pero elocuente: la masonería no solo ha cambiado, sino que se ha fortalecido precisamente gracias a esas mejoras conscientes, integradas sin perder su coherencia simbólica.
El mito ritual que se articula en este grado (sin necesidad de describirlo) cumple una función esencial: marcar un antes y un después en la experiencia del iniciado. No se trata de subir un peldaño más, sino de cambiar de relación con lo aprendido.
Fijar el ritual para fijar la memoria
Con la consolidación del tercer grado, los rituales comienzan también a estabilizarse. La masonería comprende algo fundamental: el rito no solo transmite contenidos, sino que organiza la memoria colectiva.
A partir de ese momento, la estructura ternaria se impone como la forma más eficaz de transmitir una pedagogía simbólica que combina:
- aprendizaje,
- trabajo,
- integración.
Una lección para el presente
Recordar que el grado de Maestro fue una innovación histórica tiene una consecuencia importante: la masonería no es un fósil ritual, sino una tradición viva. Su fidelidad no está en la inmovilidad, sino en la coherencia simbólica.
Paradójicamente, fue precisamente al crear algo nuevo cuando la masonería encontró su forma más duradera.
Fuentes y lecturas recomendadas
- Prichard, Samuel. Masonry Dissected (1730). Documento clave para comprender la aparición del tercer grado.
- Stevenson, David. The Origins of Freemasonry: Scotland's Century, 1590–1710. Cambridge University Press.
- Carr, Harry. The Early French Exposures. Para el estudio comparado de rituales tempranos.
- Hamill, John. The Craft: A History of English Freemasonry. Historia rigurosa de la evolución ritual.
- Knoop, Douglas; Jones, G. P. The Genesis of Freemasonry. Estudio clásico sobre los orígenes especulativos.

