ee
El Camino Escondido: Trampas que No Vimos Venir
Escrito por:
La RedacciónFlecha para leer el artículo completo
El Camino Escondido: Trampas que No Vimos Venir
Escrito por:
La RedacciónFlecha para leer el artículo completo

El Camino Escondido: Trampas que No Vimos Venir

Escrito por:
La Redacción
En resumen
Esta plancha masónica reflexiona, sin ánimo de adoctrinar, sobre las trampas del camino iniciático: los espejismos, las encrucijadas y los errores que jalonan el sendero del aprendiz. Un texto personal sobre las lecciones que solo el tiempo, el error y la perseverancia enseñan en la vida en logia.

El Camino Escondido: Trampas que No Vimos Venir

Mis Queridos Hermanos,

Esta no es una plancha escrita con la intención de adoctrinar ni de corregir, sino de compartir en confianza lo que el tiempo, el error y la perseverancia me han permitido aprender. La travesía iniciática, como bien sabéis, no es una carretera recta ni libre de niebla. Por el contrario, es un sendero estrecho, lleno de recodos, espejismos y encrucijadas. Y aunque la iniciación nos haya abierto los ojos, no nos ha hecho inmunes al tropiezo.

He sido víctima de la glotonería espiritual. Durante años confundí cantidad con profundidad, y me perdí en un bosque de doctrinas, autores, rituales y técnicas, cada uno prometiendo un acceso más rápido a la sabiduría. Fui un coleccionista de herramientas sin taller, un lector de mapas sin destino. No comprendí entonces que el verdadero oro alquímico no se encuentra acumulando libros, sino encarnando una sola verdad con totalidad. Aprendí, tarde pero con gratitud, que quien cava muchos pozos, no alcanza el agua.

Luego estuvo la impaciencia. Aquella sed de revelación inmediata, de resultados tangibles y comprobaciones rápidas. Caí en el autoengaño de querer acelerar lo que por naturaleza es lento. Me impacientaba por "ver la luz", sin entender que la luz no se ve: se vuelve uno con ella. El viaje iniciático no es una carrera, sino un rito de permanencia, donde la constancia es más poderosa que el éxito inmediato.

Y por último, confieso mi desliz con el morbo. La fascinación por los misterios prohibidos, los rituales herméticos, lo oscuro y lo arcano. Me dejé llevar por lo espectacular, por lo que llama la atención del ojo externo y no la del corazón interno. Descubrí, no sin heridas, que lo verdaderamente oculto está velado por lo simple, y que los grandes secretos no tienen estridencia: apenas susurran.

Hoy, tras pasar por estas trampas, puedo deciros que la razón por la que entré en la Masonería no es la misma por la que Permanezco. Entré buscando conocimiento, misterio, pertenencia. Permanezco porque he encontrado silencio, servicio, verdad. Porque he comprendido que la piedra no se talla desde fuera, sino desde dentro. Y porque entre columnas, en la penumbra de nuestros templos, he aprendido que el camino verdadero no necesita atajos, sino firmeza.

Con afecto fraternal,

Fe, Ciencia y Virtud.

Tu Hermano en la Luz

Preguntas frecuentes

¿Cuáles son las «trampas» del camino iniciático según el autor?

El autor confiesa tres: la glotonería espiritual (acumular doctrinas, autores y técnicas sin profundizar en ninguna), la impaciencia (querer resultados y «ver la luz» de inmediato) y el morbo (la fascinación por lo oscuro y espectacular en lugar de lo esencial).

¿Qué es la «glotonería espiritual»?

Es confundir cantidad con profundidad: coleccionar libros, rituales y técnicas como «herramientas sin taller». El autor concluye que el verdadero oro alquímico no se logra acumulando, sino encarnando una sola verdad con totalidad, porque «quien cava muchos pozos no alcanza el agua».

¿Por qué dice que entró a la masonería por una razón y permanece por otra?

Porque entró buscando conocimiento, misterio y pertenencia, pero permanece por lo que encontró: silencio, servicio y verdad. Comprendió que «la piedra no se talla desde fuera, sino desde dentro», y que el camino verdadero no necesita atajos sino firmeza.